El Viaje del Héroe y los Arquetipos en el Tarot

El Viaje del Héroe y los Arquetipos en el Tarot

El Viaje del Héroe es la vida misma. Comienza a veces con nuestro nacimiento, y digo a veces porque no siempre elegimos ser los héroes de nuestra vida. En ocasiones nos escondemos del papel estelar todo el tiempo, dejándoles el escenario a nuestros hermanos, a papá y mamá o a los mejores amigos. Preferimos vivir tras bambalinas, escondidos de nuestra posible realidad con tal de no ser heridos.

Este viaje comienza con la identidad, por eso algunos lo comienzan a muy temprana edad y otros lo hacen en sus años maduros. Da lo mismo, lo que importa es que algún día lo empieces. Porque cuando te preguntas ¿quién soy? La maquinaria se inicia y las piezas comienzan a moverse. A veces no se siente, a veces arranca con una crisis profunda que llegó de la nada.

El Viaje del Héroe Inicia: El Loco, caótico como es, decide moverse de su zona de confort.

Puede ser un cambio de casa, el comienzo de un estudio, el final de una relación, la cosa más sencilla o el acontecimiento más aterrador. El caso  es que no puedes quedarte más en donde estabas y la vida te lleva a avanzar.

¿Quién no pensó alguna vez en irse de casa? El origen de la identidad nos comienza a separar del grupo al que pertenecemos por default. Nos hace reflexionar si realmente ese es nuestro lugar o hay algo más allá para nosotros.

Y en esa sensación extraña, comienzan a aparecer las señales de que esa tranquilidad, no hacía más que encubrir algo oscuro en su interior, algo que ni uno mismo había visto jamás. La crisis está próxima.

Porque la crisis no son las lágrimas, ni la ruptura, ni la incomodidad. La crisis no es el desmoronamiento del paisaje perfecto en miles de piezas. La crisis es el vacío interior en el cual uno no encuentra a qué asirse. Es preguntarse por qué le dediqué tantas horas a ese maldito rompecabezas que ahora está revuelto por el suelo.

El Viaje del Héroe y los Arquetipos en el Tarot
El arcano Los Amantes en el Tarot Nueva Visión.

Al Loco se le ha pasado la euforia y necesita el consejo del Hierofante.

En la absoluta vacuidad de no saber quién es, el arquetipo de sus dos hemisferios le ayudará a poner algo de orden para, en el siguiente arcano, empezar a tomar decisiones.

Los Amantes suponen un dilema fundamental en cada individuo: no se puede vivir en el gris todo el tiempo, ni en la comodidad, ni en la ignorancia. En algún momento tendrás que tomar partido. Si decides regresar, tendrás que lidiar con la cobardía. Quedarte donde estás, significa la mediocridad. Y avanzando te enfrentarás a lo desconocido.

Sea cual sea tu caso, El Carretero llamará a tu puerta para preguntarte cuál es tu decisión. Y una cosa es segura, aunque decidas regresar, nada volverá a ser como antes. Si no hay marcha atrás y decidiste llevar el anillo hasta Mordor con lo que piensas que son tus limitados recursos, entonces descubrirás que tienes una Fuerza interior sorprendente. Jamás te llegarás a conocer, tan bien y a profundidad, como cuando abrazas al terror y a la incertidumbre que te invaden. Porque en ese momento de aceptación, liberas el control y el camino se revela ante ti: has tomado la decisión correcta, seguir adelante sin expectativas, simplemente porque no tienes nada que perder.

El Ermitaño, el gran aliado en estos momentos, nos da una cueva oscura donde lamernos las heridas, busca cobijo en su soledad, porque en el bullicio exterior, en la cegadora urbe, no se puede ver la luz del alma, ni escuchar el paso del corazón.

 

El Héroe busca un momento de reposo para, por segunda vez, preguntarse quién es.

Y es obvio que ahora es muy diferente, ya no es un chiquillo huyendo de casa, ha tenido que elegir caminos, decir adiós a los apegos, sabe lo que duele despedirse y lo sobrecogedor que puede ser lo nuevo. Hay tanta potencia, tanto espacio en el vacío, que ahora se da cuenta por qué lo llenó con lo primero que encontró. No es fácil abrir las manos tan fuerte, que al día siguiente te des cuenta de que no tienes nada, y por lo tanto lo puedes tener todo.

Así las cosas, no hay más que seguir adelante y bajar de la montaña para enfrentar al inframundo. Antes, en la sonora existencia de la vida diaria, nos hubiera parecido un castigo entrar al Colgado, pero hoy sabemos que es preciso cambiar la percepción para poder abrir las puertas de la magia y acceder a otra más de las realidades con las que convivimos. Ya con la sangre en la cabeza, los estados se alteran, los sentidos se confunden y llega La Muerte cabalgando con nuestro nombre en la mano. Este momento es lo único que con seguridad poseemos desde que somos concebidos.

El Viaje del Héroe finaliza: Ningún plan humano posee tal exactitud, ninguna cita se consuma con tal puntualidad.

De su mano entramos al reino del inconsciente, a las profundidades del armario viejo. Vamos al espacio de los monstruos, al hogar del Diablo, a la película de nuestras pesadillas. Estamos en el reino del miedo paralizante, de la impotencia, la permisividad, el exceso y el caos. Porque no hay nada que más nos moleste que lo imprevisto, nos gusta mandar, comandar nuestra vida, que las cosas se hagan como, y cuando, queremos. Pero aquí no tenemos autoridad, en el reino de Hades nuestro poder es inútil y lo único que podemos hacer es ver como La Torre se cae.  Todo aquello por lo que peleamos, las horas que pasamos armando el rompecabezas, el tiempo que invertí, la imagen que construí, el sueño que anhelé: todo está en ruinas. Todo, excepto lo real.

Tras el terremoto, lo único que se puede rescatar es lo pequeño, las cosas sencillas del día a día. Lo aparatoso, lo llamativo, lo falso está inutilizable. Qué valor hay en este momento en una cuchara, en un trozo de pan, en una foto. Ya no vemos el paisaje craquelado como un todo, sino la flor en la pieza medio quemada, la corteza de un árbol, la mirada de alguien que ahora no forma parte de nada.

Ya no hay Todo, solo Unidad.

Desde esta partícula nos toca construir, vamos a salir del inframundo cuando dejemos de ver el humo y seamos capaces de ver el firmamento; cuando las lágrimas deformando la visión, den paso a la claridad de un punto en lo alto. Cuando la vista se enfoque en La Estrella, entonces habremos dejado atrás el lamento, la victimización, el castigo y encontraremos la oportunidad. Así, desnudos, sin nada y con todo, vamos llegando al final del Viaje del Héroe. Ya no será desde mi padre y mi madre que deba construirme, sino desde algo más allá, más profundo e ilimitado como La Luna y El Sol.

Así estamos a un paso de encontrar la respuesta a la pregunta inicial, no sin antes sufrir un poco más.

Es el momento más oscuro de la noche, el canal de parto que hay que pasar en El Juicio, la última prueba antes de abrir los ojos Por Primera Vez…

 

Te invitamos a vivir el Camino del Héroe en nuestro Diplomado de Tarot en la Ciudad de México y en línea.

El Viaje del Héroe y los Arquetipos en el Tarot
Comparte tu valoración
Facebooktwittergoogle_pluspinterestlinkedintumblrmail

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Enter Captcha Here : *

Reload Image