Contacta con tus Ancestros – Tercera Parte

Explora estas técnicas para saber de dónde provienes.

Contacta con tus Ancestros

Una propuesta de trabajo completa para reencontrarte con tus orígenes.

por Sac. Tarwe Hrossdottir


Si llegaste hasta aquí sin ver la Parte 1 está aquí y la Parte 2 está aquí.

Tercera Parte


Recapitulando…

En la parte 1 de este trabajo, vimos qué son los ancestros y algunas técnicas para contactar con ellos.

En la parte 2, hablamos sobre algunas consideraciones que debes tener en cuenta al buscar a tus ancestros.

En esta parte, compartiré un trabajo que diseñé para recodificar memorias dolorosas, limitantes o bloqueadas, que están afectando el presente de una persona en algún área de su vida: física, emocional, mental o espiritual. Estas memorias, pueden ser personales o de nuestro linaje ancestral.

¡Que los Dioses bendigan nuestros linajes para estar en paz con todas nuestras relaciones!


Recodificación de Memorias Personales y del Linaje Ancestral.

Texto y aplicación por Tarwe Hrossdottir.

Este material es propiedad intelectual de la autora y queda prohibida su uso y reproducción parcial o total sin su autorización.

 

Objetivo:

Recodificar memorias dolorosas, limitantes o bloqueadas, que están afectando el presente de una persona en algún área de su vida: física, emocional, mental o espiritual.

 

Descripción de la técnica:

Haremos un viaje hacia el pasado para sustituir la impronta que quedó de una memoria nociva. Liberaremos la huella de daño y la reemplazaremos con una nueva.

 

Diferencia entre memoria y recuerdo.

La memoria (del latín memoria) es la facultad de retener hechos, mientras que el recuerdo (del latín recordaris; re-de nuevo; cordis-corazón) es traer a la mente consciente esos hechos y sus emociones asociadas las veces que sean.

 

¿Cómo se crea la memoria?

Es bastante largo de explicar, pero trataremos de resumirlo. Pedimos al lector que si quiere información más detallada se remita a las fuentes especializadas.

La memoria es la capacidad de recordar eventos verdaderos o falsos, e incluso intrauterinos[1], personales o heredados.

El proceso de almacenamiento de una memoria involucra tres fases:

  • Codificación, es decir la llegada y procesamiento de la información.
  • Almacenamiento, o registro permanente de dicha información.
  • Recuperación o recuerdo, que se lleva a cabo en respuesta a una señal para usarla en alguna situación.

En este proceso intervienen los mecanismos de sinapsis, la modificación molecular de las células cerebrales y la codificación del ADN de dichas células.

 

¿Dónde se almacena la memoria?

La memoria es almacenada en diferentes partes del cerebro, dependiendo en dónde haya sido percibida y procesada.

La memoria no está almacenada en las sinapsis, estas son solo los procesos encargados de traerla y llevarla de un lugar a otro. Las sinapsis producen cambios químicos en las proteínas de las células cerebrales y en el ADN que las conforman, dejándolas codificadas con la información.

Posteriormente, cuando evocamos un recuerdo, las sinapsis “buscan” en el área correspondiente decodificando la información y trayéndola de vuelta.

Mientras más veces o más tiempo se reactive una memoria (refuerzo y motivación), más se fortalece la sinapsis que la vincula y por lo tanto más fuerte o vigente se vuelve, ya que las conexiones entre dichas células se fortalecen debido a las proteínas que las conforman y a los receptores que las detectan.

 

¿Cuánta información puede contener una memoria?

Para cada evento se pueden tener almacenados cientos de elementos, por lo que una memoria se compone de muchas variables (sinapsis) que pueden estar actuando como tracks, y al asociarse voluntaria o involuntariamente, activan toda la secuencia de moléculas que lo vuelven a revivir y a poner en marcha los patrones de supervivencia.

 

¿Qué es una memoria ancestral?

Es una impronta que tiene tal impacto, que es capaz de trascender por generaciones.

Puede haber iniciado con uno mismo o con algún antepasado.

Por ancestral entendemos que puede venir de nuestros antecesores y puede continuar con nuestros descendientes, pero más allá de eso, también afecta a todas nuestras relaciones a lo largo de la vida, ya que se mantiene y se percibe como una conducta “imposible” de modificar, debido a la profundidad a la que se encuentra.

Los estudios han demostrado que el cerebro por medio de diferentes proteínas, tiene la habilidad de guardar o eliminar acontecimientos traumáticos, con la finalidad de “proteger” al individuo/genes y permitir que siga con vida para reproducirse y para darle herramientas de supervivencia. Esta memoria, es en realidad la que nos hizo evolucionar desde los primeros organismos hasta el día de hoy.

Debido a que los cambios se pueden dar en individuos que ya se reprodujeron o en otros que todavía no lo hayan hecho, y a que la epigenética también determina qué genes se activan y cuáles no, los saltos evolutivos toman miles de años en notarse. Sin embargo, el paso de información oral y escrita es inmediato, por lo que los patrones de supervivencia se transmiten mucho más rápido.

Algunos ejemplos de memoria ancestral son:

  • Un evento durante mi propia vida que dejó una memoria de escasez.
  • Un evento que le ocurrió a mi abuela materna, a mi madre y a mí también, que nos llevó a tener relaciones destructivas.
  • Un evento que desconozco, del que no tomé parte o que no recuerdo, que modificó la forma en la que fui tratado, como ser un hijo adoptado o el abandono de alguno o ambos padres, haber causado la muerte de alguien, etcétera.
  • Un evento colectivo como una conquista cultural o un terremoto.

También encontramos lo que se llama una memoria ancestral colectiva, que puede quedar activa en el inconsciente colectivo de un grupo de personas o de un lugar en particular, como en el caso de una guerra civil. A esto se le llama una memoria ancestral colectiva.

 

¿Cómo se reconoce una memoria ancestral?

La persona solamente puede (o no) percibir que se comporta de una cierta manera en la que se limita a sí misma para ser plenamente feliz, o lo hace con otros en su entorno, pero no sabe de dónde se originó o si lo sabe, no logra arreglarlo por si sola o con ayuda de otras herramientas.

 

¿Cómo se originó?

Esta energía se codificó en el ADN familiar por generaciones, pudiendo recibirse o pasar a través del linaje materno, paterno o ambos.

La memoria (memoria declarativa) va asociada a una conducta o patrón posterior (memoria procedimental), que la mente crea como una respuesta de sobrevivencia. En algunos casos, la memoria es bloqueada y solo es visible el patrón de supervivencia, pero nunca a la inversa.

Los patrones de supervivencia son herramientas que se crearon como una respuesta de aprendizaje ante el entorno, y que en algún momento le dieron una ventaja a la persona.

Por ejemplo: la memoria de un evento de escasez, puede producir un patrón de envidia, egoísmo, sumisión, sobrepeso, etcétera.

En la lógica, acaparar la comida (ser egoísta) le da una ventaja de sobrevivencia a esa persona, sobre alguien que comparte lo único que tiene y corre el riesgo de quedarse sin comer.

Las memorias pueden estar activas o inactivas. Pueden pasar generaciones y generaciones sin activar una memoria y su patrón de sobrevivencia. Si se activa o no, depende de muchos factores como puede ser el medio ambiente, el entorno familiar, algún evento traumático, el temperamento y sobre todo la percepción personal.

 

La percepción personal

Cada individuo percibe las cosas de diferente manera. Para algunos, la noticia de ser adoptado puede desencadenar una serie de memorias traumáticas con sus consiguientes patrones, mientras que para otros será la respuesta lógica a una serie de situaciones que la persona ya sospechaba, y le supondrá más un alivio que una carga.

En la forma en cómo percibimos, no aplica ninguna regla, ni existe un manual de pasos obligados.

Si la persona percibe una experiencia como traumática (dolorosa, peligrosa, etc.), de forma consciente o no, esta impacta en la psique o mente, el cerebro y un órgano diana relacionado con las capas germinales a partir de las que se originaron los tejidos y órganos (endodermo, mesodermo y ectodermo).

 

¿Cómo funciona este proceso?

Las memorias fuertes se almacenan como memoria de largo plazo, que es necesario traer al presente para manipular, y luego recodificar en su lugar de almacenamiento original.

Al reactivar una conexión neuronal por medio del recuerdo, esta se hace susceptible a cambiar, lo que se conoce como reconsolidación de la memoria[2]. Si actuamos en ese momento, la huella emocional de un evento o trauma, se puede modificar para que deje de ser percibida como una amenaza, una violación o peligro y se vuelva a almacenar como algo seguro.

El trabajo posterior para eliminar la impronta del cuerpo libera la tensión muscular del trauma (memoria muscular), quitando la asociación corporal.

La fijación de la nueva impronta, reconfigura el tejido muscular para actuar acorde a la nueva programación sináptica y que esta lleve nueva información al lugar donde está almacenada dicha memoria.

De esta forma, tanto la psique como el órgano, tienen plasticidad para ser reconfigurados, mientras que la huella en el cerebro solo se modifica si el trauma se soluciona. En este caso, las células activas pasarán a formar tejido glial o de reparación del tejido nervioso. Dependiendo de la intensidad y duración del conflicto, este tejido regenerará las conexiones neuronales, reparando daños y normalizando el flujo de nutrientes y neurotransmisores; y si el trauma fue muy intenso y duradero, formará un área que cronifique la patología, provocando muerte neuronal en dicha área.

La reconsolidación de eventos traumáticos en la memoria a largo plazo, solamente se puede realizar en un margen de 6 horas después de la rememoración inicial y lleva de un mes a tres meses para comenzar a ver una disminución en los síntomas como depresión, estrés, presión alta, miedo o ansiedad.

 

¿Y si no tengo una memoria del evento?

Como ya mencionamos, el cerebro tiene la habilidad para pasar una memoria de corto plazo a largo plazo. Toda memoria que está provocando una conducta de supervivencia que no es saludable para la persona, debe encontrarse en la memoria a largo plazo. Por lo tanto, sí existe la memoria del evento, lo que no existe es el “acceso directo” a esa memoria, es decir, las sinapsis fueron eliminadas o la célula cerebral (neurona) está dañada.

Si el daño es de tipo fisiológico, al carecer de alguna sustancia que haga este proceso, el daño en la memoria será general.

Pero si el daño es de tipo emocional, es decir que está involucrado el sistema límbico (tálamo, hipotálamo, hipocampo[3], amígdala, etc.), entonces lo más probable es que la memoria en general se encuentre en buen estado, pero eliminó el acceso directo en particular de dicho evento para evitar que el dolor continuara, y por ende darle más oportunidades de supervivencia al individuo/genes.

Los problemas en la memoria de corto y largo plazo, déficit de atención, alzheimer (que no tienen un origen fisiológico) se presentan en individuos que han vivido traumas de separación profunda, y la razón biológica es muy sencilla, evitar un dolor crónico que no puede solucionarse con nada.

En este caso, puede que el trauma se haya solucionado o no, y con lo único que se puede trabajar es con el patrón de supervivencia que se sigue manifestando como un reflejo condicionado al mismo estímulo (track).

 

¿Vivir de la memoria o de la imaginación?

La memoria sirve para mantener conductas que nos han hecho sobrevivir por generaciones, nos hacen reaccionar de cierta manera, y que, de alguna forma, condicionan la respuesta inmediata que tenemos ante un evento.

La imaginación, por el contrario, nos permite crear, nos da la escenografía para una reinterpretación de los eventos traumáticos que podemos recodificar para vivir plenamente.

Ambas son necesarias para estar en equilibrio, entre lo que fuimos y lo que podemos ser.

La memoria es determinista, mientras que la imaginación es potencial:

el punto de elección es el momento en que elegimos combinar ambas para crear lo que queremos ser.

 

 

Tarea posterior al procedimiento:

Diseñar una afirmación (presente, positiva, primera persona) relacionada con la nueva codificación de esta memoria y decirla en conciencia en voz alta o escribirla lentamente al menos 30 veces en las próximas 3 a 6 horas.

Usar la afirmación relacionada con la nueva codificación de esta memoria y decirla en conciencia en voz alta o escribirla lentamente:

  • El primer mes al menos 30 veces al día.
  • El segundo mes al menos 20 veces al día.
  • El tercer mes al menos 9 veces al día.


 

Procedimiento de Recodificación de Memorias Personales o Ancestrales

Paso 1.

Después de haber definido cuál es la memoria, recuerdo o evento con el que se va a trabajar, observamos si comenzó conmigo o está presente en alguien más de la familia, sobre todo con mis antepasados, es decir si es una memoria colectiva.

Paso 2.

Hacer una lista con los nombres de las personas que la comparten, si es el caso.

Paso 3.

Observar en qué linaje está presente, paterno o materno, o ambos, o no está presente en ninguno.

Paso 4.

Hacer una lista de todas las creencias limitantes relacionadas con esa memoria, por ejemplo “tienes que ser fuerte”, “no vamos a hablar de esto”, “no tenemos dinero”, “no podemos vivir en otro lugar”.

Paso 5.

Si alguien más forma parte de esta memoria, ubicar al antepasado con el que comenzó. Si soy yo mismo, tener en claro quiénes estuvieron involucrados en ese momento y cuándo sucedió (lo más exacto posible).

Paso 6.

Limpiar el espacio con aromaterapia o con alguna otra técnica que uses.

Paso 7.

Repite:

“Padre Sol, Madre Tierra,

Espíritus, Ancestros y Aliados,

si yo, mi familia, relaciones o antepasados

los han ofendido a ustedes, o a alguna otra criatura o ser vivo,

con pensamientos, palabras, hechos o sentimientos,

desde el principio de la vida y hasta el presente,

les ofrezco mi más sincera disculpa.

Permitan que esta limpieza,

purifique, libere, sane y corte

cualquier memoria negativa, bloqueos, energías y vibraciones,

y transmute estas improntas en energía de aprendizaje”.

ASÍ ES Y ASÍ SERA, ASÍ ES Y ASÍ SERA, ASÍ ES Y ASÍ SERA.

Paso 8.

Cerrar los ojos.

Relajamiento y respiración de la forma que quieras.

 

Paso 9.

Trasládate a un espacio que te de seguridad.

A partir de aquí, camina hasta encontrar un manantial en el que puedes ver dos corrientes de agua, una que va hacia el pasado y otra hacia el futuro.

Quítate los zapatos, luego los calcetines, y mete tus pies en el agua tibia.

Siéntela.

Fija tu intención de encontrar al ancestro con el que se originó esa memoria, o contigo mismo y con los involucrados a la edad en la que sucedió.

Recuéstate en el agua tibia y disfruta de la sensación de seguridad y relajación que te aporta.

Cierra los ojos y deja que el agua fluya a tu alrededor.

Sientes cómo sutilmente, el nivel del agua comienza a subir y ahora es capaz de moverte, acercándote al lugar exacto y al momento preciso al que necesitas ir.

Cuando la corriente comience a detenerse, abre los ojos e incorpórate.

Sal del agua sintiéndote relajado, tibio, seco y lleno de energía para cambiar tu vida para siempre.

Empieza a caminar lentamente, identificando el entorno.

¿Qué ves a tu alrededor?

¿Identificas algún olor, algún sonido?

¿Cómo te sientes?

¿Qué época es?

Alguien te llama poderosamente la atención y te diriges hacia allí.

¿Qué sabes de esa persona? ¿Quién es? Si no lo sabes, pregúntale. Si lo conoces o si eres tú en otra edad, salúdalo.

 

Dile que vienes a trabajar con una memoria poderosa que te bloquea el camino para seguir adelante. Dile que necesitas su ayuda para cambiar tu presente y todas sus relaciones.

Tómalo de la mano y vayan juntos al momento en donde se originó esa impronta energética.

Desde cierta distancia, observa la escena que está ocurriendo muy despacio.

Analiza fríamente lo que ocurrió, no tienes relación alguna con lo que está pasando.

Aun así ¿cómo te sientes? ¿cómo se siente la otra persona?

Ahora pídele que te lleve a los momentos más significativos de su vida y que se derivaron de esta situación.

Puede que aún no hayan ocurrido y aparezcan como posibilidades.

 

Finalmente, pídele que te muestre sus últimos momentos ¿cómo se sentía cuando falleció? ¿quiénes estaban allí? ¿cómo es la escena?

 

Paso 10.

En ese momento, congela la escena y pregúntale a ese ancestro o a ti mismo, si quiere mejorar su vida y cambiar esa memoria y la impronta energética que este dejó o dejará.

Cuando haya aceptado, vayan al punto de elección, ese momento en donde todo pudo tomar una dirección distinta.

 

Paso 11.

Cuando estén allí, pídele que tome una decisión diferente, más saludable y feliz.

Y a continuación sigue a tu ancestro o a ti mismo, a través de la vida por sus momentos más significativos a raíz de esta nueva elección.

Finalmente obsérvalo en su lecho de muerte. Pregúntale cómo se siente acerca de la vida que llevó y cómo mejoró.

Percibe conscientemente y en todo tu cuerpo, la sensación de ser feliz, pleno y fructífero. Guárdala en cada célula, hueso, músculo, piel, en tu hemisferio derecho y en el izquierdo. Imprégnala en tu rostro y llévala a tus manos para transferirla a la vela.

 

Paso 12.

Agradece a tu ancestro o a ti mismo, por tener el valor y la disposición de cambiar sus vidas. Dale un fuerte abrazo, despídete y vuelve a caminar hacia el arroyo por el que llegaste.

Da una respiración profunda y recuéstate lentamente.

En este momento tienes la certeza absoluta de que todo es excelente a tu regreso.

Deja que la corriente de agua tibia te devuelva gentil hacia el presente.

Cuando se detenga, incorpórate sintiéndote tibio, seco y lleno de vitalidad.

Ponte los calcetines y luego los zapatos.

Camina hasta tu lugar seguro, da tres respiraciones profundas y comienza a mover tus pies, manos, cabeza, y cuando te sientas listo abre los ojos.

 

Paso 13.

Reflexiona en la memoria.

¿Cambio la memoria o la percepción que tienes de ella?

A continuación, se liberará la memoria muscular, y para ello ponte en una posición cómoda con los ojos cerrados.

Comienza a dar pasos en un mismo lugar, sin avanzar. Síguelo haciendo cada vez más rápido. Si sientes ganas de gritar, temblar, llorar o patalear hazlo para liberar la tensión en el músculo.

Cuando el ritmo haya bajado, descansa.

Fija la nueva codificación en la memoria del evento, percibiendo físicamente la nueva sensación en el interior de la célula, en el líquido linfático, en la sangre, en el cerebro, en los huesos, vértebras, cartílago, tendones, músculo, en las capas profundas de la piel hasta la más externa, en el vello y el cabello, en las uñas, dientes, ojos y en la energía que emana de mí mismo.

Puedes seguir sollozando o temblando, pero más despacio hasta que te detengas.

Por último pon tus manos en el suelo y descarga la energía sobrante, toma un vaso con agua y date un baño con sal.

Duerme.


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[1] No hay capacidad de almacenar información en la memoria a largo plazo en esta etapa y hasta aproximadamente de los dos a los cinco años. Sin embargo, un trauma fuerte de la madre puede desencadenar un torrente químico en el bebé, que provoca una reacción en la capa germinal que se esté formando en ese momento y que puede provocar una memoria sensorial.

[2] La primera fase es la consolidación de la memoria, que es el proceso en el que las memorias de corto plazo, pasan a largo plazo. A partir del evento, se ponen en marcha diferentes procesos químicos y eléctricos, en los cuáles se han notado pasos críticos de transmisión de una memoria a otra en intervalos importantes a los 5 minutos, 50 minutos y 24 horas.

http://www.elsevier.es/es-revista-psiquiatria-biologica-46-articulo-consolidacion-memoria-sustrato-nervioso-del-13125958

[3] El hipocampo es el encargado de procesar la memoria y la amígdala de la respuesta al miedo.

 

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Contacta con tus Ancestros
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Contacta con tus Ancestros
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En este artículo encontrarás diferentes técnicas para contactar con tus ancestros, saber de dónde provienes, sanar tu linaje y más.
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